Una proposición que les hago en mi post de esta semana es darle la vuelta a las bebidas y cócteles tradicionales y experimentar con nuevas texturas y propuestas que nos hagan ampliar nuestro horizonte.

Sorbete de gin tonic

Ya estamos en diciembre y es sinónimo de Navidad, comidas copiosas y polvorones, cenas de empresas y regalos. Ingesta de calorías, poco ejercicio y muchos villancicos…

En los años noventa se puso de moda el sorbete para poder limpiar el paladar entre plato y plato el sabor de cada propuesta culinaria. Al final terminó degenerando el exquisito sorbete en una simple mezcla dulzona entre helado de limón con cava barato para perjuicio de los comensales de las fiestas navideñas y posteriormente en las bodas, servido en copas de champán.

La propuesta para esta ocasión es recuperar una versión clásica y refinada, que sirva para su uso original pero adaptado a nuestros tiempos en los que el Gintonic se ha convertido en el rey indiscutible de la sobremesa.
 
Como profesional de la coctelería mi opción sería apostar por una ginebra premium, dejando atrás las ensaladas y los combinados de gustos raros. Que su sabor sepa a ginebra básicamente, tónica y un toque cítrico; en vuestras manos dejo las posibles variaciones a gusto del consumidor, usar determinada ginebra, esferificaciones de pepino, o infusionar bayas de enebro, menta, pimienta, anís, etc…
 
La idea es que nuestro sorbete de gin tonic incluso se pueda servir como postre, aperitivo o entre primer y segundo plato para limpiar el paladar de los platos. Dentro de las posibles variaciones y en caso de que no os guste la ginebra, podéis sustituirla por vodka, e incluso la tónica por gaseosa u otro refresco.
 
Debéis tener mucho cuidado con la proporción de azúcar debe ser más del 20% y no superar el 30% de la mezcla, ya que si es superior no tendrá consistencia y si es inferior se quedará duro y cristalizado. No sirve de nada que le pongáis más alcohol ya que al ganar en graduación no permitirá que se congele la mezcla. Poner las claras de huevo montadas son opcionales, ya que su alto contenido en proteínas evita la formación de cristales sin que afecte al sabor final de la mezcla. El nivel de dificultad de esta propuesta es baja y es muy fácil de elaborar.
 
Ingredientes:
Para unas 4 personas
  • 100 ml de agua
  • 100 g de azúcar
  • 200 ml de tónica
  • 40 ml de ginebra (3 cucharadas)
  • ralladura y zumo de 1 lima
  • zumo de medio limón
  • 2 claras de huevo
Preparación:
  1. Calentar en un cazo el agua con el azúcar hasta que éste se disuelva completamente. Apartar del fuego y dejar enfriar.
  2. Cuando el sirope esté frío, añadir el zumo de lima y limón, la ralladura, la tónica y la ginebra. Meter en un recipiente hermético en el congelador por lo menos 3 o 4 horas, hasta que el líquido empiece a cristalizar.
  3. Montar las claras de huevo con una pizca de sal y mezclarlas con el sorbete a medio congelar.
  4. Volver a guardar bien tapado en el congelador y si se quiere, desmenuzar un par de veces cuando con la ayuda de un tenedor para que quede una textura más fina.
  5. Sacar el sorbete del congelador en el momento de servirlo, repartir en copas y adornar con rodajas de lima.