I. El barman es un artista y la cocteleria un arte que se nutre de espíritu, sabor, aroma y color.
 
II. La misión del barman es alegrar, no embriagar.
 
III. Haz del cliente un amigo y no del amigo un cliente.
 
IV. No ofrezcas nunca una copa sin una sonrisa.
 
V. Habla lo necesario, no escuches lo ajeno y olvida las confidencias del amigo.
 
VI. Sé el más limpio, el más elegante, el más cordial, el más fino, en todo momento y en todo lugar.
 
VII. No hagas trampas con las bebidas ni jueges con la confianza de tus amigos: sírveles siempre lo mejor.
 
VIII. Sé paciente con los que te ayudan en el bar, enséñales tu oficio con amor. No los engañes.
 
IX. Lleva encendida la solidaridad profesional y no permitas que nadie la quebrante.
 
X. Siente el orgullo de ser Barman, pero merécelo.
 
 
El barman, el legítimo barman, enamorado de su profesión y dedicado exclusivamente a ella, no debe ser considerado un simple mezclador de bebidas, ni tampoco un empleado común que se dedica a tal tarea.
 
El autor de este volumen no cree exagerado comparar al barman con un director de orquesta. Él está colocado detrás de su batería de botellas, implementos y accesorios, que cobran vida cuando, en base a su experiencia e inspiración, los obliga a dar lo mejor de cada uno. También el barman esta frente a su público, al que debe interpretar de acuerdo con el momento, el carácter y la psicología de cada individuo.
 
Para ello se necesita algo más que una gran experiencia –indispensable por cierto– el conocimiento del elemento humano y la sensibilidad necesaria para comprender a cada uno. Más de una vez, el barman se encuentra ante desconocidos que a la segunda o tercera copa, le abren su corazón. ¿Efecto del alcohol? !En parte! Pero también efecto, y muy importante por cierto, de la simpatía que ha logrado inspirar gracias a sus conocimientos y experiencia. El barman, en contacto directo y permanente con el público, debe cuidar especialmente su aspecto y paralelamente, el de su trato. Debe ser amable, comprensivo, atento, respetuoso, medido, correcto. Ni demasiado efusivo, ni demasiado serio.